domingo, 3 de diciembre de 2017

54 literaturas africanas y más...


Este pasado jueves 23 de noviembre tuve la oportunidad de hablar sobre un tema que me encanta en el corazón de Pamplona, en la Biblioteca de San Francisco. Una tarde lluviosa, ya oscura de otoño en la que los pamplonicas se refugiaban entre sus muros para estudiar, leer o hacer trabajos, en sus libros para impregnarse de historia, en sus sillones para pasar el último rato de la tarde.

Y en una sala acristalada del fondo, decoramos la mesa con telas africanas y algunos ejemplares que guardo con cariño en mis estanterías, para después charlar durante una hora sobre las letras y África, sus autores, sus retos, sus motivaciones, su diversidad, sus entresijos, sus empeños y sus logros.


Maaza Mengiste, Boubacarr Boris Diop, Michaella Rugwizangoga,
Chimamanda chimamanda Ngozi Adichie, Fatema Mernissi,
Wole Soyinka, Zahra el Hasnaui y Chinua Achebe.
Fue un placer poder compartir mi pasión por este continente y citar algunos de los muchos autores que merecen ser leídos y conocidos. 

Espero que este sea sólo un paso para que las bibliotecas se hagan con buenos fondos y el público tenga más oportunidades de conocer estas historias diferentes de un continente que tiene mucho que contar. 


54 literaturas africanas y más lo titulé, porque cada país es distinto, y cada autor más. 
Ellos nos sumergen en sus historias, y nos acercan a realidades que no están tan lejos aunque sí nos resultan lejanas. A veces narrando la vida en sus calles, otras simplemente una historia que se les agolpaba en la cabeza, pero siempre con ese matiz especial que se impregna en las letras y nos nutre de culturas diferentes. 

Y me rodeé de mi amiga Aby, que no solo me "maqueó" en lo referente a la apariencia, sino que leyó algunos de los poemas que fui intercalando en la charla, como el precioso texto de Warsan Shire, poeta somalí de la diáspora que no solo escribe y narra sus poemas, sino que tiene unos video-poemas espectaculares o el poema en homenaje al mar de la saharaui Zahra el Hasnaui. 


Y esa tarde terminó, pero los libros quedan ahí para siempre. Dispuestos que a que espíritus curiosos se acerquen a ellos y agranden nuestras mentes, nuestro conocimiento y nuestra realidad.


Os adjunto una lista de libros que hice para la biblioteca por si os animáis a ir leyendo a estos autores.


-Recomendaciones-

MARRUECOS
-Fatema Mernissi – Un libro para la paz/ Sueños en el umbral / Las sultanas olvidadas
SAHARA
-Zahra el Hasnaoui – El silencio de las nubes
ARGELIA
- Malika Mokeddem – El siglo de las langostas
- Assia Djebar – El blanco de Argelia
- Mohammed Dib – En el café
SENEGAL
-Boubacar Boris Diop – Los tambores de la memoria /
-Mariama Ba –  Mi carta más larga
-Fatou Diome – Las que aguardan
SIERRA LEONA
- Ishmael Beah– Un largo camino
- Aminatta Forna- El jardín de las mujeres/ La memoria del amor
BENIN
- Agnès Agboton– Más allá del mar de arena
GHANA
-Ama Ata Aido – Nuestra hermana aguafiestas
-Taiye Selasie – Lejos de Ghana

MALI
-Amadou Hampâté Bâ– Amkullel, el niño fulbé
GUINEA ECUATORIAL
- Donato Ndongo – El sueño y otros relatos/ Las tinieblas de tu memoria negra.
- María Nsué Angüe - Ekomo
NIGERIA
- Chinua Achebe – Todo se desmorona
- Chimamanda Ngozi Adichie - Americanah, Medio sol amarillo
- Wole Soyinka – Los intérpretes/ Partirás al amanecer
-Ben Okri – El mago de las estrellas / El camino hambriento
CONGO
- Alain Mabanckou – Mañana cumpliré 20 años
- Sony Labou Tansi –  La vida y media
EGIPTO
- Nawal El Saadawi – La inocencia del diablo/ Prueba de fuego
- Naguib Mahfuz – Cuentos ciertos e inciertos
SUDAN
- Leila Aboulela – La traductora
ETIOPIA
- Maaza Mengiste – Bajo la mirada del león
- Dinaw Mengestu – El lugar del aire
SOMALIA
- Nadifa Mohamed - La mamba negra
- Warsan Shirie - Enseñando a mi madre a dar a luz
KENIA
- Ngũgĩ wa Thiong’o – El brujo del cuervo
MOZAMBIQUE
- Mia Couto – Tierra sonámbula
- Paulina Chiziane - Niketche: uma historia de poligamia
BOTSWANA
- Unity Dow - Fan and Beyon’/ Saturdays is for funerals (no sé si estarán en castellano editadas)
ZIMBABUE
- J. Nozipo Maraire – Zenzele, carta a mi hija
- Yvonne Vera Mariposa en llamas
SUDÁFRICA
- Nadine Godimer – La hija de Burger
- Bessie Head – Nubes de lluvia






domingo, 8 de octubre de 2017

De ... cuando salvarse


"De cuando" empezó siendo un recopilatorio de momentos, de esos que hacen mella y necesitas sacar fuera. Siempre he escrito sobre lo que venía a mi mente y necesitaba salir, pero pocas veces de algo que me afligía. Quizá por ello fue más difícil sacarlo fuera; no al papel, sino a la luz.

Y han sido unos meses intensos. 
Dibujo que define perfectamente
el contenido. Ojalá supiera el autor
Los primeros, esos últimos del 2016 cuyos dedos pintaban con sangre. Las últimas horas de la tarde en las bibliotecas, los mediodías en medio de las hojas caídas, las noches en las que la luz se encendía de repente para apuntar una frases, que acudía en el momento en el que todo estaba en calma, menos mi interior.
Y los esperanzadores del inicio del 2017, meses que adquirían color y desempolvaban sentimientos, que irradiaban y proyectaban anhelos y sueños, pero sobre todo que daban paz, o por lo menos lo intentaban, con todas sus fuerzas. 
Y en marzo vio la luz "De cuando", en una pequeña cueva de un emblemático edificio de mi ciudad. Poemas, versos, frases aladas que llegaron hasta los oídos de los que se sentaron a escuchar. Después fue en uno de mis bares preferidos de Madrid, ese que con su encanto ha recogido mis letras varias veces y en el que más sonrisas he visto.

Sin embargo, todo no terminó ahí. Algunos dicen que las segundas partes nunca son buenas, pero "De salvarse" realmente no lo es. Es una continuación, es seguir las fechas del sendero y expresarlo. Es tener que completar lo que ha invadido mi ser y ha decidido cambiar todo de una vez.

Así que ellos dos, forman un todo incompleto, pero modelado. Uno que todavía no tiene nombre pero existe, uno que va camino de convertirse en Mi poemario.


lunes, 19 de junio de 2017

Mes de las cartas. ¡Calentando motores...!



Desde que era pequeña escribía cartas cada verano, siguiendo el ejemplo de mi madre, y elegía detalladamente cada postal, cada papel, cada sobre... Ha llovido mucho desde entonces, pero esta afición nunca ha dejado de acompañarme y deslizar mis pensamientos entre los folios es algo que me ha acompañado cada año, de una manera u otra, con unos destinatarios o con otros... Algunos se quedaron en la nostalgia, otros atravesaron mares y montañas y siguen ahí (aunque en otra forma etérea), otros nunca lo entendieron, otros perdieron ese privilegio, a otros los he recuperado hace poco y mi gran descubrimiento y nuevo amigo-postal lo hice hace justo un mes, algo tan grande que prefiero guardar solo para mí.  

Y también fue como hace un mes, que Isi me pasó la iniciativa del "mes nacional de la correspondencia" en Estados Unidos, que organiza retos para escribir una carta o postal diaria durante ese mes. Y comentándolo entre nosotras, nos pareció una buena idea trasladarla a esta parte del charco y organizar nuestro propio mes de las cartas en Julio, mes en el que el sol, las vacaciones y el relax puede favorecer todo esto que os vamos a proponer.

Semana 1: Escribe una postal o una tarjeta

(del 1 al 7 de julio)
Vamos a empezar suavecito para no agobiarnos. Igual estás de vacaciones y puedes comprar una bonita postal de ese lugar, o puede que estés en tu ciudad y te apetezca enviar una postal a alguien que nunca la ha visitado, a ver si se anima a conocerla. Incluso puedes hacer tú mismo una postal y enviarla, ¡Usa tu imaginación!


Semana 2: Escribe a una persona mayor

(del 8 al 14 de julio)
En el pasado, nuestros mayores recibían muchísimas cartas y felicitaciones en fechas señaladas y, como esta tradición está casi extinta, te aseguro que les hará muy felices recibir noticias tuyas. Ya sé que hablamos con ellos por teléfono, que les vemos a menudo... Pero ¿por qué no? Cuéntales tus planes para el verano, haz una crónica de tus vacaciones si ya las has tenido, o simplemente escribe diciendo lo mucho que te acuerdas de ellos.


Semana 3: Escribe a un amigo que esté lejos

(del 15 al 21 de julio)
Lo más seguro es que, a estas alturas, estemos cogiendo gusto a esto de enviar cartas. Los destinatarios de las anteriores semanas ya han recibido la suya y te han llamado entusiasmados porque les ha hecho mucha ilusión, y a ti también te ha dado mucha alegría sorprenderles y enviarles un pedacito de ti.
Ahora vamos a escribir a algún amigo al que veamos poquito por la distancia. Cuéntale lo de este proyecto, háblale de recuerdos que compartáis sobre el pasado. Dile todas esas cosas que rondan por tu cabeza y hace tiempo que no expulsas, o simplemente háblale de la vida. Vas a ver como llenar unos cuantos folios de repente te hace sentirte mucho mejor.

Semana 4: Escribe a un niño

(del 22 al 28 de julio)
¿Hay algún pequeñajo en tu círculo familiar o de amistades al que te gustaría escribir? Los niños ya no reciben cartas, y es muy probable que cuando crezcan ya se haya perdido esta costumbre, así que les va a hacer una ilusión tremenda recibir una carta en el buzón a su nombre. Yo creo que incluso te van a contestar (con ayuda de sus padres).

Semana 5: Escribe a un desconocido

(del 29 de julio al 4 de agosto)
Esta es la semana más difícil, pero también la más interesante de las actividades. Después de darle un par de vueltas, hemos pensado en escribir una carta a una persona desconocida y dejar el sobre en algún lugar de la ciudad (quizás en una estación de metro o de tren, escondido en tu libro preferido de la biblioteca, en un banco del parque...)
En cuanto al contenido de la carta, es libre, pero al final también se puede animar a ese desconocido a escribir, a su vez, a alguien de su entorno y así seguir con la cadena.



Y, ahora, una vez terminadas las explicaciones, llegan las cuestiones de intendencia: ¿Qué hay que hacer para participar?

- Lo primero, deja un comentario en esta entrada diciendo que quieres participar en el Mes de las cartas (así os vamos apuntando para el sorteo).

- Como habrás deducido, la idea es escribir cada semana la carta propuesta y compartir fotos sobre tu "experiencia postal" en FB e Instagram con el hashtag #mesdelascartas2017. Lo del hashtag es importante porque así no se nos despistará ninguna foto de ningún participante.

- No hace falta compartir nada pero, si lo haces, te estaremos muy agradecidas (¡y no te olvides del hashtag, porfi!).


Y, por supuesto, pásatelo bien, porque es lo que realmente queremos: que disfrutéis de la correspondencia.


                                  Yo ya tengo aquí mi pack preparado. En 10 días.... ¡Empezamos! 


¡Vivan las cartas!

jueves, 13 de abril de 2017

"De cuando...", (lectura de textos+música+cartón)



"Es una lectura de textos de un momento inesperado, de un giro del destino, de un tropiezo en la linea de una vida que no puede ser sino..."

Así empieza "De cuando..." , a oscuras, impregnada solo de frases para poner es situación al espectador de los motivos de esta nueva lectura y recoge las conexiones que han hecho que nazca la única que tiene más tintes personales y mechas reales.

Con mi radiocassette antiguo (¿de qué otra manera podía ser?) y con los cartones reciclados que decoran cada momento.

Presentada por primera vez el 21 de Marzo en Madrid, el siguiente lugar donde verá la luz será en el Palacio del Condestable de Pamplona, el 25 de abril, dentro de las Jornadas literarias "Con otras palabras" organizadas por el Civivox.

Aquí un pequeño adelante de lo que es, será y está siendo.


domingo, 26 de marzo de 2017

Los restos de "Las Sinsombrero" en Madrid (La Residencia de Señoritas, el Lyceum Club Femenino, los cuadros de Ángeles Santos...)

He estado unos días en la capital y junto a una amiga hemos seguido los rastros que todavía quedan, escondidos, de estas mujeres de una generación que las dejó de lado, sepultándolas a un olvido que estamos recuperando.

Cuando empiezas a bucear entre los recuerdos que todavía quedan vivos, los poemas, las cartas, las vidas en pequeñas pinceladas de revistas antiguas y biografías anquilosadas, te das cuenta de que aunque fueron arriesgadas, transgresoras, valientes y luchadoras... al final el peso de la sociedad las fue apagando, quitándoles el prestigio, el volumen, pero nunca ese brillo que siempre tuvieron y que es a través del cual hoy las conocemos.
Antigua Residencia de Señoritas (recordatorio puesto por
nosotras en papel a falta de una placa como "Dios manda")

En Chamberí, en una esquina entre la calle Fortuny y el Paseo del General Martinez Campos, se encuentra hoy en día la Fundación Ortega y Gasset- Gregorio Marañon. Pero antaño, entre 1915 y 1936, fue la Residencia de Señoritas, el grupo femenino de la Residencia de Estudiantes dirigida por la pedagoga María de Maeztu.


"Ha sido y es el único ideal de mi vida crear en el viejo solar de nuestra tierra un hogar para las mujeres estudiantes de España, donde encuentren cubiertas, de una manera adecuada, no sólo las necesidades materiales, sino lo que vale más aún, al ambiente espiritual y la disciplina moral que hacen posible una vida noble y digna" María de Maeztu.



Alumnas de la Residencia de Señoritas
Empezaron con 30 alumnas y fueron sumando año tras año hasta llegar a casi las 300, gracias al Instituto Americano que aportó medios para que la Residencia prosperara. Daban clases de refuerzo a las universitarias, tenían charlas, actividades, viajes, deportes (hockey, tenis...) y tuvieron el primer laboratorio dedicado exclusivamente a la formación científica de la mujer. Tuvieron como profesoras a María Goyri, María Zambrano, Victorina Durán o Maruja Mallo; y a lo largo del curso también colaboraban otras mujeres brillantes del siglo XX como Gabriela Mistral, Victoria Ocampo, María Martínez Sierra, Clara Campoamor o Concha Méndez.

Sin embargo tras el fin de la Guerra Civil la sede pasó a manos falangistas y la Residencia tuvo que cerrar.

Seguimos hacia el Barrio de Malasaña, y entre la Calle San Vicente y San Andrés, esta vez sí, una placa recuerda la casa donde vivió unos años de joven la novelista Rosa Chacel. 
Justo debajo una huevería y en la equina una farmacía, ahora convertida en cafetería, quedan retratadas en su obra "Barrio Maravillas". Observamos los balcones, imaginándonos a una joven Rosa asomada a la calle, absorbiendo la vida que emergía de ella y retratándola en sus libros. Después tomamos algo en esa cafetería que fue la farmacia donde le mandaban a menudo a comprar medicamentos y que ella recordaba con cariño.
Su vida fue distinta a muchas de sus coetáneas, se fue a Roma con su marido y cuando volvió al Madrid del los años treinta la Generación del 27 ya se había formado. A ella no le gustaba mucho la vida social, no quería meterse en política porque opinaba que tenías que saber mucho para poder militar en algo y prefería la vida tranquila. "Yo no hago vida social, a mi no me ha pasado nada, no soy una mujer de acción", dijo en una entrevista. Sin embargo su arte para la escritura sí destacaba y la catapultó como una de las mejores novelistas de aquella época.

Siguiendo hacia el barrio de Chueca, al final de la calle Infantas encontramos lo que fue el Lyceum Club femenino.
Lyceum Club Femenino
Madrid
Fue en Londres donde nació el primer "Lyceum", seguido por París, Belín, Nueva York, Roma, Florencia, Estocolmo, hasta que en 1926 se abrió en Madrid de la mano también de María de Maeztu.

Se creó como un lugar donde se respetaban las ideologías y las opiniones de las integrantes,  y se declaraban apolíticas y aconfesionales.
Empezó con tan solo 15 socias, y se crearon varias comisiones que realizaban actividades con respecto a sus temas: literatura, artes plásticas, música, ciencia, internacional... 
La llamaron "la primera asociación feminista del país", y se creó para facilitar a las mujeres un espacio para expresarse, fuera del ámbito del hogar al que estaban recluidas.
Su final fue igual que el de los demás centros que se rebelaban contra el conservadurismo de la sociedad, con la llegada del Franquismo sus instalaciones fueron ocupadas por la falange.



La siguiente parada es el Museo de Reina Sofía, que aunque ya había visitado varias veces nunca había reparado en los cuadros de Ángeles Santos que tanto me habían impactado por internet y me intrigaba verlos de cerca.
Fue una experiencia indescriptible. En la segunda planta, en la sala 207, se encuentran "La Tertulia" que tanto me había enamorado, y "Un mundo", del que había leído pero no me interesaba tanto.
"Un mundo" por Ángeles Santos
Sin embargo cuando me lo encontré frente a mí, me quedé prendada. Media hora ahí parada, frente al lienzo que Ángeles o Angelita, como la llamaban cariñosamente, pintó día y noche sin descansar, según contaba su padre. Absorta en su trabajo, con solo 17 años y lo poco que conocía del mundo exterior por los viajes en tren que realizaba a causa del trabajo de su padre, creó esta inmensa obra que ocupa una pared entera y cobró tanta fama que se desplazaron a Valladolid para admirarlo de cerca muchos artistas de la época, como Lorca, Buñuel... 

Si te fijas bien, multitud de detalles van saliendo a la luz mientras recorres con los ojos cada pincelada. Los más bonitos: cómo los "ángeles" cogen la luz del sol para alumbrar las estrellas, cómo se llevan las almas del cementerio, los grupos de niños jugando, de mujeres tocando instrumentos, 
Según palabras del autora:

"unos versos de Juan Ramón Jiménez me inspiraron para pintar este cuadro: «[…] vagos ángeles malvas / apagan las verdes estrellas / Una cinta tranquila / de suaves violetas / abrazaba amorosa / a la pálida Tierra»"

"La tertulia" de Ángeles Santos


"La tertulia" lucía en la pared contraria y verlo de cerca también fue una maravilla. Como deja retratadas a un grupo de jóvenes modernas, con libros, con posturas poco comunes en esa época, con inquietudes, incluso algo cansadas y hastiadas, seguramente de la sociedad que les ha tocado vivir que les oprime y les enclaustra.

A la salida del museo, unos metros más adelante, se encuentra la legendaria Cuesta de Moyano
Allí me dejé entretener por multitud de libros de segunda mano que esperan un nuevo hogar para cobijarse del polvo del tiempo, y curiosamente encontré el libro de Rosa Chacel "Barrio Maravillas" y me lo llevé para casa. Buscar libros de las demás autoras es tarea bastante difícil, por lo que tras dar unas vueltas y preguntar al día siguiente en una librería de segunda mano de la Calle Ruiz, "Tarde de Libros" donde había alguno de María Teresa León, pero no los que yo quería. Sin embargo la conversación con el librero fue muy interesante, ya que conoció a esta interesantísima mujer y me habló de ella y de muchas cosas de su época que añadiré a mis charlas sobre estas grandes mujeres a las que poco a poco vamos a ir dando más voz hasta que ocupen el lugar que les corresponde.



jueves, 9 de marzo de 2017

Las Sinsombrero: Las mujeres de la generación del 27, ¡Y vaya qué mujeres!


El pasado jueves, celebrando la entrada al mes de marzo (mes de las mujeres y la poesía),  estuve hablando sobre Las Sinsombrero en la Biblioteca de Burlada (Navarra). Sobre todas esas mujeres que pertenecieron a una época que después las olvidó, que vivieron las mismas peripecias que sus compañeros pero que la historia decidió no hablar de ellas, como ha ocurrido desgraciadamente muchas veces a lo largo de los siglos. 

Por ello, durante una hora tuvieron un pequeño homenaje en estas tierras del norte en el que se habló de sus vivencias, de ese fuego que llevaban dentro, de su tenacidad, de su locura. Se proclamaron en voz alta algunos de sus nombres: Ernestina de Champourcin, Concha Mendez, Maruja Mallo, Margarita Manso, Angeles Santos, Josefina de la Torre, Rosa Chacel, Maria Teresa León, Carmen Conde... solo algunos porque es imposible decir todos. Por ello los recogemos en ese sobrenombre, Las sinsombrero, que brilla por si solo y demuestra como se enfrentaron a una sociedad patriarcal, machista, misógina, es unos años en los que salir sin sobrero por la calle representaba una ofensa.

"¿Por qué no podemos ser nosotras, sencillamente, sin más? No tener nombre, ni tierra, no ser de nada, ni de nadie, ser nuestras, como son blancos los poemas o azules los lirios" Ernestina de Champourcin

Muchas de ellas tuvieron que exiliarse, viviendo desde lejos con la pena de un país fallido que les había dejado sin libertad. 

"Una patria, Señor, una patria pequeña, como un patio o como una grieta en un muro muy sólido. Una patria para reemplazar a la que me arrancaron del alma en un solo tirón" 
María Teresa León

O enfrentándose a una sociedad que les marcaba indudablemente:

Quisiera tener varias sonrisas de recambio
y un vasto repertorio de modos de expresarme.
O bien con la palabra, o bien con la manera,
buscar el hábil gesto que pudiera escudarme…
Y al igual que en el gesto buscar en la mentira
diferentes disfraces, bien vestir el engaño;
y poder, sin conciencia, ir haciendo a las gentes,
con sutil maniobra, la caricia del daño.
Yo quisiera ¡y no puedo! ser como son los otros,
los que pueblan el mundo y se llaman humanos:
siempre el beso en el labio, ocultando los hechos
y al final… el lavarse tan tranquilos las manos.
Concha Mendez 
Pero durante los años 20, vivieron su momento de gloria y nosotras las recordaremos así. Modernas, atrevidas, incluso aburridas por el tedio de la reclusión, desafiando al mundo que les había tocado vivir. Así las retrató la pintora Ángeles Santos en su cuadro, "La Tertulia" .
O como Dalí las pintó en su lienzo "Sueños noctámbulos", donde se refleja las peripecias nocturnas en las que las mujeres también participaban, sus salidas a las tertulias, a las fiestas, a las verbenas. Fue una generación que compartió vivencias, en la que se nutrieron unos de otros, porque como dijo Dámaso Alonso "Cierro los ojos y los recuerdo a todos juntos en bloque, formando un conjunto, un sistema que el amor presidía, que religaban las mismas afinidades estéticas comunes, también las antipatías, en general compartidas, aunque estas fueran, sobre poco más o menos las mismas que había tenido la generación anterior. Se odiaba todo lo que en arte representaba rutina, incomprensión y cerrilidad"

Pero sobre todo las recordaremos por esa luz que irradiaron, porque como una de ellas maravillosamente dejó plasmado:

"Vamos a darlo todo,
a fin de que otros vean,
Es demasiada luz,
para guardarla para siempre"

Ernestina de Champourcin










martes, 14 de febrero de 2017

84 Charing Cross Road, ¡Qué suerte haberte encontrado!



Las casualidades existen, y esta ha sido una de las maravillosas.
Hace unas semanas escuché una charla de Isabel Coixet donde recomendaba varios libros y entre ellos este, que anoté con mil asteriscos. A los pocos días leí en el periódico que iban a poner en la filmoteca la adaptación que hicieron en 1987, con Anthony Hopkins y Anne Bancroft (a ella la adoro desde que con dieciséis años me quedé prendada al ver "Grandes Esperanzas"), así que sin dudarlo reservé mi entrada.

La proyectaron ayer por la tarde. Así que tomé prestado el libro de la Biblioteca y mientras la lluvia mojaba las calles de la ciudad, mi trayecto en autobús hasta la proyección estuvo impregnado del encantador humor de la autora, que desde el primer momento te hace levantar las cejas y asomar una media sonrisa mientras pasas las páginas. Me bajé en la última parada y esperé ansiosa a que empezara la película. Y como no podía ser de otra forma, me encantó.
Por la noche dejé la luz encendida hasta que terminé el libro, y cuando volví la última página, lo agarré y disfruté de ese emocionante momento que todo lector experimenta cuando termina una historia que sabe que se le va a quedar grabada para siempre.

He leído que muchos se quejan de que las cartas tratan en exceso los detalles estéticos de los libros que poco interesan al lector, pero mi réplica a todos esos comentarios es sencilla: Es la vida, y ver retratado ese amor tan meticuloso por estos objetos a mí me produce todo lo contrario: Una admiración infinita.

Helene Hanff

La historia es real, las cartas son reales, y los personajes también. La autora recoge en este libro la correspondencia que mantuvo con un empleado de una librería londinense al que encargaba ejemplares particulares que no podía encontrar en su país natal. 

Frank Doel, su mujer Nora y sus hijas
Helene Hanff nació en 1916 y vivió en Nueva York escribiendo obras de teatro que a pocos interesaban hasta que tras varios años se convirtió en guionista de la televisión americana. Nunca fue una escritora con un éxito reconocido, y murió sin dinero en una residencia de ancianos. Pero por el camino escribió este maravilloso libro que le aportó grandes alegrías "Lo que me ha sucedido en estos últimos diez años es increíble, !Admiradores del mundo entero me consideran una amiga! En Londres, por las cartas que escribí, ¡han colocado, en el emplazamiento de la librería, una placa de cobre con mi nombre! Sigo pensando que soy una escritora sin cultura ni demasiado talento, pero a pesar de todo ¡me han dedicado una placa de un muro de Londres! ¿Quién se atrevería a imaginar una historia así?"

Debido a su admiración por los libros, sus ediciones y encuadernaciones, comenzó una correspondencia con la librería Marks & CO que duró casi veinte años, y que casi por casualidad se publicó años después. Ha sido una suerte encontrarlo, aunque me cuesta creer que no lo haya descubierto antes. Sobre todo porque hay algo de la protagonista que me engancha y me enreda. Quizá es que me recuerde a algo de mi misma.

 
             

En formato de cartas, nos desvela una pasión que también es la mía.  Y como día de las casualidades, al llegar a casa tenía una carta esperándome, de un amigo que también adora este género. Alegría por partida doble.

Pero las casualidades no terminan aquí. Como tres es el número mágico, la tercera fue cuando el organizador contó a la sala que justo ayer, 13 de febrero, se cumplían 30 años del estreno de la película 84 Charing Cross Road en Nueva York.  Y los espectadores que allí estábamos celebramos el aniversario viéndola de nuevo. ¡Todo un placer!

Así que puedo decir que tengo un libro más en mi lista de los buenos. Y que las casualidades existen y se encuentran a la vuelta de la esquina!